Sobre tablas y con la mayoría oficialista haciendo lo que mejor sabe hacer cuando el Ejecutivo necesita una ley, Diputados aprobó dos nuevos endeudamientos por USD 250 millones.
La sesión que ocurrió en pleno Milagro, un momento bastante oportuno para discutir una deuda millonaria sin demasiada competencia de la realidad, fue lamentable por el comportamiento de los legisladores saencistas quienes no pudieron defender con dignidad en nuevo emprestito.
Los proyectos no habían sido anticipados ni publicados en tiempo y forma antes del comienzo de la sesión. Tampoco apareció en las comisiones Roberto Dib Ashur, ministro de Economía y Servicios Públicos, para explicar por qué la Provincia necesita otros 250 millones de dólares, cuánto costarán y bajo qué condiciones.
Eso sí: durante la noche del lunes hubo una reunión reservada con diputados del saencismo. La información, como corresponde a una gestión tan comprometida con la transparencia, primero para los propios y el resto que se enteré en el recinto.
El primer proyecto autoriza un préstamo de hasta USD 100 millones del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) para financiar el programa “Infraestructura resiliente para el desarrollo económico regional y la creación de empleo – Salta”.
El nombre es enorme. Los detalles, bastante más pequeños. Entre las obras aparecen la rehabilitación y repavimentación de 24 kilómetros de la Ruta Nacional 51, entre Campo Quijano y San Antonio de los Cobres, nodos logísticos estratégicos y obras de agua y saneamiento en la Puna.
En agosto de 2025, Salta tomó otros USD 100 millones de FONPLATA y entre los destinos anunciados estaban precisamente la Ruta 51, los nodos logísticos y las obras de agua y saneamiento en la Puna.
En efecto cabe preguntarse: ¿qué pasó con los 100 millones anteriores y por qué algunas de las mismas obras vuelven a aparecer ahora?
El expediente tampoco se caracteriza por su precisión. Habla del “fortalecimiento de la capacidad institucional” para gestionar el sector minero, con resiliencia climática y sostenibilidad ambiental, una formulación suficientemente elástica como para acomodar casi cualquier cosa.
¿Cuánto van a costar los intereses de la nueva deuda? Nadie sabe a ciencia cierta. La oposición cuestionó que no estuvieran definidos los porcentajes pero con el oficialismo apurado y notablemente nervioso las respuestas no se hicieron escuchar.
El segundo proyecto suma USD 150 millones mediante la emisión de un título destinado a cancelar servicios pendientes del Plan Bicentenario, deuda contraída en 2016 durante el gobierno de Urtubey y refinanciada en 2020, ya durante la primera gestión de Sáenz, mediante la Ley 8198.
La Provincia toma deuda para pagar deuda. Y en el medio vuelve a aparecer el Banco Macro, que podrá ser designado como agente colocador de los títulos públicos. El agente financiero de la Provincia podría quedar nuevamente asociado a una operación de cientos de millones de dólares. La garantía, naturalmente, vuelve a ser la Coparticipación Federal de Impuestos.
No son pocos los que sostienen que el Gobierno está tomando crédito para hacer caja en la previa de una campaña que se avecina, gastando lo que no tiene y trasladando el costo hacia adelante.
Y todo esto se votó durante el Milagro, con el ministro ausente de las comisiones y los proyectos llegando al recinto casi con la velocidad de una estampita.
USD 250 millones más. La Fiesta del Milagro terminará, como todos los años. La deuda, en cambio, seguirá haciendo su propia procesión: con vencimientos, intereses y con los salteños sangrando.


