Así lo señaló la abogada Sandra Domene en Infinito FM, quien planteó que quien ocupa un cargo público tiene que responder por las acusaciones que pesan sobre él y no utilizar una querella contra el periodista como respuesta a una información.
“Es obligación del funcionario público dar explicaciones y no querellar al mensajero”, afirmó en el programa radial «De eso se trata», conducido por el periodista «Tury» Mangione.
Explicó que cuando un periodista informa sobre una denuncia no está determinando que el denunciado sea culpable. “Están cumpliendo con una función pública”, sostuvo, y agregó: “Toman conocimiento de una noticia, informan la noticia, no la confirman”.
La diferencia es concreta. Una denuncia es una denuncia y una sentencia es una sentencia. El periodista puede informar que existe una presentación judicial sin afirmar que los hechos denunciados fueron comprobados.
En ese sentido, Domene cuestionó las presiones del poder cuando se trata de publicaciones sobre denuncias contra funcionarios. “Ningun funcionario puede plantear el acoso periodístico”, señaló.
El funcionario denunciado tiene derecho a defenderse y a pedir explicaciones si considera que una publicación es incorrecta, pero, según planteó la abogada, eso no modifica su obligación de responder cuando está involucrado en una denuncia vinculada con su función.
“Se debe ser cuidadoso y respetuoso del otro”, sostuvo aunque aclaró que se debe respetar la libertad de expresión.
Por otro lado, la abogada se refirió al acoso laboral en el Estado. “El acoso laboral puede llevar implícito otros delitos”, sostuvo, y mencionó especialmente la coacción, cuando una persona es obligada mediante amenazas o presión a hacer algo que no quiere.
“Obligarte a hacer lo que no querés hacer, renunciar, sentirte amenazado si no haces lo que yo te digo te va a pasar esto, es decir, ya empiezan a sumarse tipos penales”, explicó.
En el caso del acoso sexual, Doménez fue clara al señalar que el acoso, por sí mismo, no constituye un delito autónomo. La conducta puede pasar al terreno penal cuando aparecen actos de carácter sexual.
“El acoso en sí no es un tipo penal”, explicó. Y agregó: “Esto de, por ejemplo, el jefe le dice a la secretaria acercate y en vez de agarrarla de la mano le agarra de la caderal”.
También puso ejemplos más concretos para diferenciar el hostigamiento de un abuso sexual: “Si este señor, en vez de darme la palmadita en la espalda, me la da en la nalga, es un abuso sexual simple”.
La relación jerárquica puede además influir en la gravedad del hecho. “Por el lugar, por el momento, porque quien lo hace se abusa de esta situación de poder o de autoridad que tiene sobre la víctima”, resaltó.
Señaló que existen distintos elementos que pueden ayudar a reconstruir una situación de hostigamiento. Mencionó llamadas persistentes, comunicaciones fuera del horario laboral, mensajes de WhatsApp y correos electrónicos intimidantes.
“Es muy fácil a través ahora del entrecruzamiento de llamadas, de mensajes, las celdas que se activaron, la geolocalización de los celulares, es buscar esta persecución, este hostigamiento, esta persistencia”, sostuvo.
La abogada también advirtió que muchas veces los compañeros de trabajo no quieren convertirse en testigos porque temen poner en riesgo su propia fuente laboral. “Es muy difícil que un compañero de trabajo quiera ser testigo, porque cada uno cuida su fuente de trabajo”, explicó.


