José García salió a cruzar a La Libertad Avanza y, de paso, a los legisladores nacionales que acompañan sus proyectos. “Claramente no estoy dispuesto a tener ningún tipo de construcción al lado de Javier Milei”, soltó.
Pero no se quedó ahí. Enseguida apareció el García culto de las metáforas elevadas, los colores y esa sutileza verbal que lo caracteriza: “Y mucho menos, me importa qué tipo de libertario sea, porque no me queda claro de qué color se pinta al final Latinoamérica. Si azul, si morado, si amarillo olmedista, si livianito verdoso, no lo sé”.
Después completó la pintura con una frase de colección: “De última se pintará el amarillito olmedista, de un marrón color caca, ¿no? Porque al final la mezcla del morado con el amarillo… qué color más feo”
Es difícil pedirle a García que sea moderado, tiene volumen de alto parlante. Subido en ese tren continuo disparando. Subrayó que “el peronismo está siendo bastardeado, humillado y para nada bien representado” y que quienes hoy integran el espacio no lo representan porque “no tienen huevo, no tienen la valentía de plantarse y representar lo que la gente quiere”.
No solamente rechazó a Milei sino también a los peronistas que negocian con él. Según planteó, hay legisladores que llegaron al Congreso con el peronismo y después “se acomodan según les convenga”, mientras otros que se mostraban con el escudo peronista ahora “militan para la ultraderecha y para Javier Milei”.
También reclamó renovación. Habló de un peronismo que insiste con “las mismas caras desde hace más de 40 años” y pidió una representación “con garra, joven, fresca”.
No son pocos los que advierten que a J. García lo vienen dejando cada vez más afuera y eso explicaría su belicosidad. El viaje a China —cuando, según contó en el recinto, ni siquiera le avisaron que quedaba a cargo de la Intendencia— parece haber marcado un quiebre.
Desde entonces, el concejal empezó a jugar más fuerte, incluso cuestionando a sus propios compañeros. Esto cada vez molesta más en el cuerpo deliberativo comunal. Y no es para menos: haber elegido jugar de líbero, ya habría empezado a cansar a varios en el oficialismo, entre ellos Madile, Chuchuy quienes no ocultan con sus caras el enojo cuando interviene el ex participante de cantando por un sueño, y desde luego el propio entorno del intendente, que procuran mantener una relación sin sobresaltos con Sáenz.
García parece haber entendido que su mejor negocio es diferenciarse: cuanto más ruido hace, más margen tiene para negociar.


