La susceptibilidad no tiene justificación si está revestida de hipocresía. En La Salta de la postergación, el atraso y el subdesarrollo, el rol de la prensa es irrenunciable, pese a ello, la inmensa mayoría de medios y periodistas, han dimitido a ejercer como auténticos tribunos de la plebe, un rol trascendental y milenario nacido en la antigua Roma.
En lo que respecta al medio de la familia que siempre opera desde el poder económico haciendo conjugar intereses con el poder político, el rol asumido en muchos momentos de su historia le ha valido gran cantidad de reproches éticos, sin embargo, en los últimos tiempos “ética” y “El Tribuno” difícilmente puedan escribirse en una misma oración.
Es que el diario que se reclama como el de ‘mayor tirada’, en lo único que ostenta mayoridad es en haber tirado la poca honra que le quedaba, al chiquero saencista.
En su excesivo pragmatismo empresarial por asegurar multimillonarios ingresos de pauta publicitaria oficial, perdieron de vista que su blindaje al saencismo se da luego de que el propio Sáenz los haya licuado política y partidariamente.
El romerismo se quedó sin banca en el Concejo Deliberante y el Centro Cívico municipal en 2023 y dos años más tarde, sin presencia en la Cámara de Diputados de Salta como también en el Senado de la Nación.
También en 2025, un armado precario en ideas políticas como el saencismo, se dio el gusto de expulsar al partido romerista Salta Nos Une de la alianza oficialista provincial.
La familia del poder, que para nada se descapitalizó, empezó a resignar influencia y en términos políticos-simbólicos, quedó reducida a una escuálida ONG como Fundara.
Algún agudo lector dirá: si, pero tienen El Tribuno….
Es cierto, pero hasta en ese terreno están perdiendo espacio a raíz del papel elegido. Como medio de comunicación asumieron el rol de “diario de Yrigoyen” de un proyecto provincial en retirada como el saencismo y de forma colateral, una ‘pose crítica’ hacia la gestión municipal capitalina, que más bien se parece a un asunto faccioso entre la exintendenta y el actual.
Sucedió con el cuestionamiento a la obra de calle Dean Funes al 100, el “mosquito” que colaron olvidando el “camello” del escandaloso final que tuvo la gestión de Bettina en la inconclusa obra del canal de avenida Yrigoyen.
Como medio, El Tribhumo (dícese de El Tribuno) no sólo pierde credibilidad, también impacto real, lectura en sus plataformas digitales como también venta de ejemplares. Quedó demostrado con la benévola entrevista a la ministra de Educación Cristina Fiore, quien los usó como voceros, pero ello no alcanzó para frenar una crisis por la ESCUELA FANTASMA, que ya eyectó a su funcionario de Gestión Educativa.
Todo este compendio de desaciertos de Horizontes S.A. pareciera ser inexplicable si no fuera porque pese al blindaje político y judicial, se pudo conocer una parte de las transferencias de fondos públicos a ese grupo empresarial: en noviembre del año pasado y sólo por concepto de CAMPAÑAS INSTITUCIONALES, el medio recibió una suma cercana a los 20 millones, lo cual no implica una totalidad de ingresos por pauta.
Así las cosas, cuando este incipiente portal es cuestionado desde la hipocresía, es importante tener presente estos y otros aspectos de la realidad de una Salta que creció mucho, pero en la que nos seguimos conociendo todos.


