Pablo Marcial, puntero de Pablo Outes, cobra dos remuneraciones. Su aparición en el listado de la escuela fantasma, compromete más a Cristina Fiore, que aceptó que lo coloquen en su cartera. Y no solo eso cobra dos sueldos del mismo lugar: como asistente escolar y como docente especial.
Aunque acaso no se lo haya propuesto, Marcial creció de manera descomunal. Es el clásico puntero con llegada enigmática a los más diversos lugares, con un ostensible respaldo del diputado nacional con contactos narcos.
Su recorrido por la función pública viene de antes. En 2013 tuvo un contrato en la Gobernación para realizar tareas de asistencia en materia de servicios generales. Después llegó a la Municipalidad de Salta, donde se desempeñó como coordinador general de Asuntos Vecinales y terminó renunciando tras el escándalo por pagos a diez cooperativas, cuando solamente cinco habrían trabajado. Pese a eso, siguió activo y se lo vio en un lugar de privilegio en el congreso del Partido Justicialista.
Ahora aparece en la Escuela 7160, en medio de una polémica que también compromete a las autoridades educativas. Y el problema es de Cristina Fiore, que aceptó a Marcial en su cartera y hoy tiene que fumarse las consecuencias. La ministra quedó enredada en una trama que le trae demasiados problemas para sostener esa pulcra presencia con la que intentaba conducir Educación.
Precipitadamente, algunos periodistas adelantaron la salida de Alejandro Williams Becker, pero la discusión va más allá de un nombre. La pregunta es quiénes llegan a los cargos, quiénes los respaldan y qué controles existen sobre esas designaciones.
Otro error de Fiore puede haber sido subestimar lo que significaba aceptar a un hombre con semejante prontuario. Su marido según voces maliciosas es quien lo habría arrimado a la estructura.
La escuela fantasma funciona como un espejo tajeado: cada nombre que aparece deja otro fragmento de una estructura que todavía necesita explicaciones.
El retroceso sin salida de la ex PRS se explica, en buena medida, por haber aceptado liquidar sueldos a punteros rejodidos que hoy le complican la gestión, mientras ellos siguen moviéndose con la impunidad de los que tienen protección desde arriba


