El litigio que enfrenta a vecinos de la III Etapa de Jardín Celestial volvió a poner sobre la mesa un entramado que atraviesa más de una década en La Caldera: las conexiones empresariales y políticas alrededor del exintendente Miguel Calabró y la firma que comercializó terrenos hoy cuestionados por problemas de humedad, vertientes y falta de habilitaciones.
El 1 de diciembre de 2010, el Boletín Oficial 18.481 publicó la constitución de Jardín Celestial S.R.L. La sociedad estaba integrada por Renzo Palacios, Héctor D’Andrea y Carlos Calabró, hijo del entonces intendente de La Caldera, que en ese momento tenía 19 años.
La empresa nacía formalmente con un objeto específico: la explotación y administración de un cementerio parque en el departamento La Caldera.
Para entonces, Miguel Calabró atravesaba su tercer mandato como jefe comunal, cargo que ocupó de manera consecutiva entre 1999 y 2011.
Cuatro años después, la firma modificó su contrato social. El Boletín Oficial del 29 de septiembre de 2014 informó que Jardín Celestial ampliaba sus actividades y sumaba la posibilidad de comercializar inmuebles de terceros y adquirir propiedades para desarrollos futuros.
En ese momento, Miguel Calabró ya no era intendente, pero ocupaba una banca como diputado provincial por el mismo departamento.
La conexión se volvió todavía más directa en noviembre de 2018. Ese año, la empresa incorporó oficialmente al propio Miguel Calabró como gerente suplente de Jardín Celestial.
La designación ocurrió mientras se desempeñaba como secretario de Asuntos Municipales durante la gestión de Juan Manuel Urtubey.
La publicación oficial apareció en el Boletín Oficial el 30 de enero de 2020, cuando Calabró ya integraba el gobierno nacional y se preparaba para competir por una banca en el Senado provincial.
Ganó esa elección y ocupó el cargo entre 2021 y 2025. Otro nombre clave dentro de la estructura de la firma es Renzo Palacios, socio gerente de Jardín Celestial y hombre visible del emprendimiento inmobiliario.
En 2021, documentación del Tribunal Electoral provincial lo registró como apoderado de “Nueva Fuerza Vaqueros” y “Nueva Fuerza La Caldera”, espacios políticos vinculados a Calabró.
Vecinos de La Caldera y Vaqueros también recuerdan su presencia habitual en caminatas y actos de campaña durante aquel proceso electoral.
Mientras tanto, el conflicto judicial alrededor de la III Etapa de Jardín Celestial sigue avanzando.
Durante una audiencia de mediación, representantes de una familia denunciaron que una vertiente subterránea aflora desde el piso de su vivienda y provoca daños estructurales permanentes.
En esa misma audiencia, el representante legal del municipio, Héctor Velázquez, afirmó que la empresa no contaba con autorización municipal para comercializar lotes en esa etapa del emprendimiento.
Después de esa declaración, el abogado de la inmobiliaria abandonó la mediación.
Fuentes municipales consultadas posteriormente reconocieron que durante inspecciones realizadas en la zona detectaron terrenos “cerca de vertientes” y describieron parte del sector como “prácticamente un pantano”.
También admitieron que el “previsado” municipal nunca fue aprobado; sin previsado favorable, el desarrollo no superaba siquiera las primeras instancias administrativas necesarias para avanzar con servicios y factibilidades urbanas.
Aun así, los terrenos fueron vendidos y las viviendas comenzaron a levantarse.


