Mientras se multiplican los countries, condominios premium y desarrollos inmobiliarios para sectores de altos ingresos, el déficit habitacional sigue creciendo y cada vez más familias quedan afuera del acceso a la vivienda.
El fenómeno quedó reflejado en un informe de la consultora Moiguer, que ubicó a Salta entre las provincias con mayor explosión de barrios privados del país. En las últimas dos décadas, la capital salteña registró un crecimiento del 300% en metros cuadrados de urbanizaciones cerradas.
La expansión avanza de la mano del boom minero, la llegada de empresas vinculadas al litio y el desembarco de sectores corporativos que empezaron a transformar zonas enteras de la ciudad y del área metropolitana.
Mientras tanto, conseguir un terreno, alquilar o acceder a una vivienda propia se volvió cada vez más difícil para gran parte de los salteños.
Desde el propio sector inmobiliario reconocen que está dirigido para profesionales ligados a la minería. “La mayor parte de las familias que se radicaron en Salta tienen relación con la minería”, explicó Magdalena Day, directora del Grupo MDay.
La empresaria sostuvo además que el crecimiento se concentra especialmente en countries y barrios privados, donde se instalaron familias provenientes de Buenos Aires, Córdoba y otras provincias.
El contraste es cada vez más marcado: por un lado avanzan proyectos con oficinas corporativas, condominios premium, hoteles internacionales y departamentos valuados en dólares; por el otro, crecen los problemas de acceso al suelo urbano, los alquileres imposibles y los barrios populares sin infraestructura básica.
San Lorenzo Chico se convirtió quizás en la imagen más clara de esa transformación. Allí avanzan proyectos de lujo, restaurantes gourmet, complejos exclusivos y el futuro Hilton Garden Inn, un hotel internacional de más de 10 mil metros cuadrados con piscina, gimnasio y suites orientadas al turismo corporativo.
También aparecen emprendimientos como Tribeca, donde el metro cuadrado arranca en 1.700 dólares, y barrios cerrados pensados para renta premium.
Al mismo tiempo, en la provincia persiste un déficit habitacional histórico y miles de familias siguen esperando acceder a una casa, un lote o servicios básicos.
El modelo urbano empieza a dividir cada vez más dos realidades distintas: la Salta de los countries, las camionetas mineras y los desarrollos premium; y la Salta donde alquilar ya es inaccesible, los terrenos desaparecen del mercado y la vivienda propia queda cada vez más lejos.
El boom inmobiliario no está resolviendo el problema habitacional. Está construyendo otra cosa: una ciudad más cerrada, más cara y cada vez más fragmentada.


