Pasaron los gobiernos, cambiaron los funcionarios y se acumularon las promesas. Pero para ella el tiempo parece haberse detenido en el momento en que vio policías ocupando un lugar que los trabajadores consideraban suyo después de años de esfuerzo.
Tiene 81 años. Es madre, abuela y bisabuela. Y asegura que no piensa morirse sin antes obtener una respuesta.
La mujer volvió a denunciar públicamente lo que considera una de las mayores injusticias cometidas contra decenas de trabajadores: la pérdida de la propiedad ubicada en Mitre 331, un inmueble que, según sostiene, había sido pagado por quienes durante décadas aportaron y trabajaron para sostener la institución.
«Nosotros cumplimos. Terminamos de pagar la propiedad, hicimos las escrituras y cumplimos con todo lo que nos pidieron», recordó en Infinito FM.
Sin embargo, asegura que durante la gestión de Juan Manuel Urtubey todo cambió. «¿Usted cree que esa propiedad valía un millón cuatrocientos mil pesos? Por esa suma nos intervinieron y nos sacaron todo», denunció.
«Yo salí de descanso y cuando volví estaba lleno de policías. Habían tomado todo. Nosotros no sabíamos qué hacer. Había compañeros grandes, gente que había dejado la vida trabajando ahí», relató.
Pero la pérdida del inmueble, asegura, fue apenas una parte de la tragedia. «Mucha gente tenía más de treinta años de aportes. Algunos terminaron en la bebida. Algunos se suicidaron. Otros cayeron en la droga. Fue una destrucción total de las familias», afirmó.
Desde 2017, cuenta, presentó notas, pedidos de audiencia y reclamos ante distintos organismos provinciales. Nunca obtuvo una respuesta que considerara satisfactoria.
«Nunca nos dieron una explicación como seres humanos. Nunca», lamentó.
La crítica más dura apunta directamente al exgobernador. «Urtubey hizo lo que quiso con nosotros. Lo digo con todas las letras. Hizo lo que quiso», disparó.
Y agregó: «No se va a dar el lujo de llevarse todo y que nosotros nos quedemos callados». «Tengo 81 años y más fuerza que nunca para seguir reclamando. Lo voy a pelear hasta el último día.»
Una historia que para los gobiernos parece archivada, pero que para quienes dicen haberlo perdido todo recién empieza cada vez que vuelven a preguntarse lo mismo.
¿Cómo una propiedad que aseguran haber pagado terminó fuera de sus manos?
Por ahora, la única certeza es que los protagonistas de aquella historia siguen esperando justicia.


