A “Pepe” Muratore lo sacaron del Mercado San Miguel tras el voraz incendio, aunque esa salida, vista con la perspectiva que dan los meses, se parece más a una mudanza que a una jubilación.
Volvió a aparecer, ahora, con un emprendimiento propio en Villa Mitre y se mostró rodeado de contactos, de “su gente que trabaja para él” y de amigos que todavía consideran conveniente acompañarlo en público. Entre ellos estuvo Sócrates Paputsakis, el hombre que conduce el organismo encargado de ejercer funciones de control sobre la administración municipal y que fue a saludarlo, abrazarlo y desearle suerte en esta nueva etapa.
Una escena de amistad que, en otras circunstancias, no tendría demasiado para decir. El detalle es que, hasta no hace mucho, Pepe era el responsable de un mercado municipal atravesado por denuncias, reclamos y cuestionamientos, mientras Paputsakis ocupa precisamente un lugar desde el que esas cuentas, al menos en teoría, debían ser auditadas.
Muratore dejó el Mercado San Miguel después del incendio y tras varios berrinches, rodeado de cuestionamientos por una administración que acumuló conflictos durante años. Evidentemente, al titular del Tribunal de Cuentas ya se le olvidaron las trapisondas de Pepe, o por lo menos no parecieron suficientes como para impedirle estar en la inauguración de Colibrí, el nuevo emprendimiento del exadministrador del principal núcleo comercial de la ciudad.
La concejala de La Libertad Avanza, Agustina Álvarez Eichele, fue una de las que en la última sesión reparó en lo comentado. “Me llamó muchísimo la atención que se inauguró el nuevo mercado del señor Muratore y que había un miembro del Tribunal de Cuentas en este mercado”, sostuvo.
Según relató, fueron los propios puesteros y personas vinculadas al antiguo Mercado San Miguel quienes le hicieron llegar su malestar por la presencia del funcionario. “Me decían: ‘Es una falta de respeto, con razón nunca llegó a nada el tema de la investigación’”, contó.
Álvarez Eichele recordó además que había denunciado que comerciantes trasladados desde el San Miguel continuaban pagando a una fundación vinculada a la familia Muratore, pese a que desde la Municipalidad se había negado esa situación.
“¿Cómo no levantar sospechas o cómo creer en la tarea que se realizó desde el Tribunal de Cuentas si estaba el señor Sócrates Paputsakis en la inauguración, a los abrazos con esta gente?”, planteó la edil.
Su hijo, Ángel “Lelo” Muratore, está vinculado a través de la Fundación Innovación, con servicios de seguridad del mercado, mientras que su esposa, Viviana García, es ñoqui de la Municipalidad .
«Pepe» supo conservar relaciones políticas a lo largo de los años. Primero con Miguel Is despues se consolidó con Gustavo Sáenz. Cambiaron los gobiernos, Muratore perdió el mercado, pero nunca pareció quedar demasiado lejos de quienes lo protegen.


