En el organigrama del Gobierno figura como coordinadora interministerial para la prevención de las adicciones, un cargo que debería mantenerla bastante ocupada: sobran barrios atravesados por la droga, familias que no saben qué hacer, jóvenes que quedan atrapados y un Estado que, como suele ocurrir, llega cuando el incendio ya agarró buena parte de la casa.
Pero la teñida de blonda apareció ahora en los chats de la interna libertaria, conversando, acercando posiciones, tanteando dirigentes y metiendo las manos en una pelea que, curiosamente, cuanto más se pudre, mejor le queda a su jefe.
Mayra Sabán, exreferente libertaria de Pichanal, confirmó por FM Infinito las conversaciones con Quintar. Según Sabán, la jujeña fit, buscar acercar dirigentes libertarios al Gobierno y a profundizar la pelea con Emilia Orozco. El resultado, según su propia descripción, está a la vista: “está todo podrido, están todos peleados”.
Quintar debería estar ocupándose de los consumos problemáticos, pero aparece metida en la rosca y en la interna libertaria. Y nadie le aplica un correctivo. En los pasillos del poder dicen que tiene un recurso adicional: su encanto fisico, una herramienta que en ciertos despachos parece rendir más que cualquier formación.
La inefable ex pareja de Urtubey Jrs ya había dado algunas señales de su particular manera de entender la función pública. La últimafue aquel paseo en Tesla por las calles detonadas de la ciudad, después estuvo por canales porteños, evidentemente en espacios pagados por el gobernador y luego vino el silencio.
Menos exposición, menos explicaciones, pero tampoco tanta austeridad: empezaron a aparecer videos en fiestas electrónicas y otros lugares, aunque cuidadosamente reservados para el selecto mundo de “Mejores Amigos”.
Mientras Alba desaparece de la gestión, reaparece en los chats buscandometer zizaña. Habrá que preguntarle a Quintar si eso también forma parte de sus funciones. Porque, al menos formalmente, hasta ahora la provincia le paga para atender consumos problemáticos. No para meter la cuña en la interna de la oposición.


