A principios de abril se produjo un tenso cruce entre el Administrador del cierre del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) “residual” y un jefe de la Gendarmería Nacional.
El administrador del IOSFA residual señaló que la falta de pago de una deuda por contribuciones patronales de la Gendarmería condicionó la sustentabilidad financiera de la obra social, antes el Director de Sanidad de esa fuerza había cuestionado con acritud la cobertura sanitaria de IOSFA a personal desplegado en Salta.
“Si este Administrador tuviera la disponibilidad de la suma de $212.991.994.069,09 que las Fuerzas deben a la Obra Social; y de los cuales la Gendarmería Nacional Argentina mantiene la deuda mayor que alcanza los $97.617.266.018,00, no habría hoy cortes de ningún tipo, porque se podría haber abonado la totalidad de la deuda a prestadores y proveedores”
El conflicto por IOSFA
Esa fue parte de la respuesta contundente que dio por escrito el coronel (R) Ariel Guzmán; -responsable de gestionar el cierre de IOSFA, saldar deudas con prestadores y traspaso de afiliados a la nueva OSFA-; ante un duro reclamo que planteó el Director de Bienestar y Sanidad de la Gendarmería, comandante general Andrés Barrera por falta de cobertura al personal desplegado en Salta.
La refriega empezó con una nota del comandante Barrera fechada el 3 de abril exponiendo la grave situación epidemiológica de la ciudad de Orán con el deceso de dos gendarmes afectados por patologías endémicas de zona subtropical a los que se agregó un tercer caso con diagnóstico reservado.
El titular de Sanidad de Gendarmería enfatizó en su escrito la criticidad de un escenario con circulación de “enfermedades vectoriales y tropicales tales como Hantavirus, Dengue, Leishmaniasis, Chikungunya y otras patologías endémicas” y advierte sobre “la necesidad de acceso oportuno, continuo y eficaz a servicios de salud adecuados, no admitiendo demoras ni restricciones en la atención”.
Al momento de cursar esa nota Orán era un caldero de manifestaciones que aún no cesaron, gendarmes activos, retirados, familiares y hasta vecinos que reclaman respuestas institucionales de la Gendarmería y de la entidad asistencial.
Con estilo recriminatorio el comandante general Barrera escribía; “corresponde recordar que ese Instituto debe garantizar a sus beneficiarios el acceso integral, oportuno y suficiente a las prestaciones de salud, sin interrupciones ni condicionamientos derivados de cuestiones administrativas o financieras, no resultando admisible que eventuales contingencias económico-financieras impacten en la efectiva cobertura sanitaria”.


