El gobernador se reunió con la CEO global de la francesa Eramet, Christel Bories, para evaluar la marcha del proyecto Centenario-Ratones y analizar eventuales planes de expansión en la Puna salteña, pero de esa reunión no salió una nueva inversión decidida, ni un desembolso aprobado, ni siquiera una certeza empresarial.
La web oficial, dirigida por la censora Cecilia Alemand, no obstante, encontró la manera de presentarlo como si el dinero ya estuviera crocante y sonante camino a Salta.
Con esa impudicia verbal que caracteriza a la comunicación oficial, alcanzó con mirar los verbos utilizados en el parte de prensa para darse cuenta de la farsa.
La empresa francesa confirmó sus «planes”, se “analizó” una expansión, la iniciativa “permitirá” incorporar producción y, finalmente, abren el paragua diciendo: “de concretarse”. Es decir: todavía no se concretó, eso al menos, vale reconocer, fue una confesión no buscada pero necesaria.
La ampliación de Centenario-Ratones contemplaría una inversión adicional de unos 350 millones de dólares, pero está sujeta a la decisión final de inversión. No hay mucho más que eso: la empresa todavía tiene que decidir si pone los billetes verdes o no.
Sin embargo, el engañoso anuncio cuenta los millones, las toneladas y hasta el porcentaje de crecimiento, como si las excavadoras estuvieran esperando la orden de encendido.
Lo cierto es que botita, no consiguió nada pero si rosqueó de lo lindo, según publicó Infobae, Karina Milei les aseguró a los gobernadores que acompañaron la comitiva oficial que el Gobierno nacional no les iba a “plantar competencia en sus distritos”. Un mensaje bastante más concreto que el de los 350 millones de dólares que todavía dependen de una decisión empresarial.
Sáenz, además, aprovechó la Argentina Week para entregar personalmente a Javier Milei su libro Federalismo y Progreso. Una reflexión, según escribió, nacida “desde Salta y desde el Norte profundo de nuestra Patria”.
Aunque nadie pueda creer que el deslenguado mandatario, pueda escribir un puñado de oraciones genuinas e interesantes, resulta insultante su frenesí federalista; todo su show orquestado sobre la base de una palabra tan noble, ensuciada por su uso cínico y oportunista.
El gobernador, procuró difundir todo un set fotografico que lo muestre cercano a Milei y se reservó el primer número del libro de su supuesta autoria.
Sáenz dijo que “cuando una empresa crece en Salta, crece la provincia”. Lo que no dijo, por supuesto, es que mientras las mineras extraen recursos por cifras millonarias, las regalías que recibe la provincia no parecen guardar una relación con semejante volumen de riqueza.
Una cosa es que una firma crezca y el derrame llegue a quienes le pavimentaron el camino para alcanzar esas ganancias. Otra, bastante distinta, es que crezca la provincia y otra todavía más distinta es que crezcan los salteños.
El exagerado optimismo- por no decir mentira más grande que una casa- podría entrar, por momentos, en algún capítulo menor de la historia universal de la infamia: vender como presente lo que todavía es parte de la imaginación del futuro y llamar progreso a cualquier cosa.


