La fe que le tiene la Municipalidad a los eventos y a las ferias es conmovedor. La ciudad puede estar detonada, pero siempre aparece un escenario, un banner y alguien con micrófono diciendo que “se trabaja junto a los vecinos”.
Esta vez le tocó al tránsito. O más precisamente al zoológico vial en el que se convirtió Salta hace años. Porque ya ni siquiera hace falta manejar para entender el problema: alcanza con intentar cruzar una calle sin que una moto o un auto te aparezca de costado.
Lejos de discutir un plan serio, la respuesta oficial fue otra: una jornada con Pronto Motos. El secretario de Tránsito, Matías Assennato, anunció la actividad como quien presenta una feria de emprendedores: descuentos para riders, food trucks, bandas en vivo y charlas de educación vial. Todo muy de sábado. Muy de “venite con amigos y llevate un casco en cuotas”.
Mientras tanto, afuera del predio, la ciudad sigue igual: motos arriba de las veredas, escapes que hacen temblar ventanas y semáforos que en Salta funcionan más como sugerencia que como norma.
El municipio parece haber llegado a una conclusión : si no podés resolver el problema, al menos hacé una activación de marca alrededor del desastre.
Porque además hay algo hermoso en esa sociedad involuntaria entre el Estado y una concesionaria. La Municipalidad cobrando multas por todos lados y después armando un evento para una empresa que vende más motos. Un circuito económico perfecto. Casi ecológico. La rueda de la recaudación sostenible.
Y Assennato habla de transito cuando el fracaso vial es fenomenal pero todo se convirtió en entretenimiento de fin de semana.
Nada serio puede salir de cobrar multas de manera impulsiva ni de impulsar a una concesionaria para venda sus productos. ¿Habrá un retorno por poner al aparato municipal a favor de una firma privada?


