Durand irá a China sin cargar gastos al municipio y con inversores cubriendo hasta los viaticos. Sáenz, por su parte, convirtió el avión provincial en una escala frecuente entre despachos oficiales, estudios de televisión y rosca política.
Parece una obviedad que un viaje no salga del bolsillo de todos pero en Salta no lo es. El gobernador maneja otra lógica: da pocas explicaciones sobre lo que hace, lo que usa y cómo se gastan los recursos.
El avión provincial es el ejemplo más claro: usado con frecuencia para sus viajes, incluso para actividades particulares de su agenda política y mediática. Sin ir más lejos ayer estuvo en Buenos Aires, en los estudios de La Nación + en una entrevista (evidentemente pautada) con Cristina Pérez, esposa del libertarrio Petri, lo cual no llamó la atención a nadie, ya que Sáenz nunca ocultó su gusto por la capital federal, de hecho se encuentra a menudo por el centro del país.
En efecto, ya transformó en una escala habitual de su actividad. Por supuesto que nadie explica semejante despliegue y eso da lugar a preguntarse hasta dónde llega la agenda institucional y dónde empieza su construcción política, o dicho de otra manera su rosca personal.
Cualquier persona en su sano juicio entiende que el gobernador necesita un avión para moverse y necesita viáticos, ahora, cuando el mandatario o funcionario se la pasa más viajando que su provincia y nunca dice en qué y cuánto gasta, es otra cosa.
Durand está lejos de ser un intendente inmune a las críticas. La presión tributaria sobre comerciantes y empresarios y las multas de tránsito -que se transformaron en una fuente de recaudación para compensar los recursos que Nación dejó de transferir- sin duda son confiscatorias para los que viven en la ciudad, y hay elementos de sobra para discutir su gestión.
Pero una cosa no invalida la otra. En este aspecto puntual, eligió un camino distinto al del gobernador. Gustavo, por el contrario, naturalizó haer lo que se le cante con la plata y los bienes de los salteños sin dar explicacioenes a nadie, al parecer a Emiliano por el momento le da pudor hacer lo mismo, y si bien es apenas un gesto de transparencia, vale destacarlo.
Justamente por eso llama la atención. Porque aquí todo suele moverse entre el hermetismo y las explicaciones mentirosas, entre el secreto y el silencio. Tal vez por eso explicar cómo se paga un viaje al conteninente asiatico termina pareciendo una excepción.


