El gobierno provincial, a través de SAETA, a través de AMT, ha dispuesto nada más y nada menos que un toque de queda perverso y discriminatorio. Desde las 10 de la noche, los negocios comenzaron a cerrar sus puertas, la gente se abalanzó a las paradas. Hubo desconcierto, mucha gente, e incluso desinformada, se quedó a pie. Y esto de que haya un toque de queda no es un asunto menor, no es tampoco una cuestión de impericia, de incapacidad política para resolver un problema fundamental como el transporte público, que, dicho sea de paso, vale recordar que es un servicio público, más allá de que esté concesionado a manos privadas o concesionado a manos, ¿sí? Poco oficiosas y subconcesionado, recién en una tercera instancia, a empresas privadas.
El gobierno está en una encerrona. Cuando digo gobierno, me refiero al provincial. ¿Y por qué está en una encerrona? Porque no tiene ni siquiera la capacidad de victimizarse frente a esta situación. En esta no se puede victimizar.
Y si lo hizo en ocasiones anteriores, lo hizo con extremo cinismo, porque, si bien llegaba la victimización, también se le recordaba que es parte del problema toda vez que apoyó, avaló, acompañó y sostuvo las políticas de ajuste del gobierno nacional. La responsabilidad primaria o primigenia u podrá ser del gobierno nacional. Sin embargo, la competencia del transporte público de pasajeros es provincial. Y en la cámara de diputados se desarrolla en estos momentos una reunión para analizar el problema. 1 de los diputados dijo, yo no sé si la gente no pudo volver a casa.
Otro dijo, bueno, queremos ver los números. Una total desconexión con la realidad, con la problemática social, con el perjuicio de locales comerciales, negocios, de trabajadores y de más de 40000 estudiantes a quienes se le está destruyendo la posibilidad de construir un proyecto de vida. Este gobierno, con su impericia, con su indiferencia, con su inconexión con la problemática social, está apuntando directamente contra el futuro de 1000 de jóvenes que deciden completar sus estudios o avanzar en la educación superior para consolidar un proyecto de vida, un proyecto de vida que después va a redundar en el beneficio de la comunidad. Por eso es que es grave que haya un toque de queda. Esto nos remite a los regímenes más autoritarios.
Pero es un toque de queda perverso y discriminador. No hay nadie después de las 10 de la noche en la ciudad, no podríamos decirlo tan así, no hay nadie laburante, no hay nadie pobre. Solo pueden andar a las 10 de la noche o hasta más tarde los que tienen la posibilidad de hacerlo, y solo podrán estudiar los que tienen la posibilidad de hacerlo, y solo podrán recrearse quienes tengan la posibilidad de hacerlo sin requerir del transporte público. La verdad, lo que ocurre, lo que está sucediendo en estos momentos en la provincia es inadmisible, y no se puede esperar menos que una solución.
¿No hay forma de que esto se trate de atenuar a partir del dictado de contenidos prioritarios en los niveles educativos o la modalidad virtual, o que se reajusten o reacomoden los horarios?
¿Qué pasa con la guardia de los hospitales? ¿Qué pasa con la gente que labora en locales que necesitan o requieren asistencia como servicio público las 24 horas? Se está apagando la ciudad. Y con ello, también, tomen nota, señores, con su toque de queda se está apagando su gobierno.
*Extraído del programa «La Chispa Adecuada», en radio Cadena Infinito 96.5


