La ministra de Educación, Cristina Fiore, cuando le preguntaron por la ausencia del gobernador Gustavo Sáenz en el Tedéum del 25 de Mayo, dijo rápido, casi improvisando, que estaba enfermo.
Nadie terminó entendiendo demasiado, lo respondido afuera de la catedral en la fría mañana de domingo, aunque dejó entrever que tenía gripe, pero nunca lo dijo de manera concreta.
Lo cierto es que Sáenz venía de mostrarse el sábado en el autódromo, activo como el viernes en Tucuman en el marco de un encuentro sobre seguridad y el jueves bailando samba brasileña.
Menos de 24 horas después de figuretear en el Autodromo Martín Miguel de Guemes faltó a uno de los actos patrios más importantes del calendario institucional. Sin embargo, lo más llamativo no fue solamente el faltazo del gobernador, quien a los actos muy temprano no le gusta concurrir.
Lo aún más llamativo es que no estuvo el vice gobernador; Antonio Marocco, que se anota en cada acto exista, esta vez brilló por su ausencia. Tampoco el presidente de la Cámara de Diputados, Esteban «Tuti» Amat. Menos la presidenta de la Corte de Justicia, Teresa Ovejero ni buena parte de los nombres que suelen ocupar las primeras filas cuando hay protocolo.
El gobernador incluso en pandemia participaba. Era la escenificación clásica del Ejecutivo, la Justicia, la Legislatura, las Fuerzas Armadas, la Iglesia. Este año la foto salió desertica. Diputados sueltos, segundas líneas, caras que normalmente orbitan alrededor del poder pero son marginales.
Entre ellas, la cuestionada por mantener la impunidad de Nicolas Demitropulos, la inefable Defensora General, Ada Zunino, quien concurrió despeinada pero estuvo firme junto al primo del mandatario, Juan José Esteban que llegó de la mano de su hija, funcionaria del área de Desarrollo Social,
En primera fila apareció el marido de la titular de la floja cartera educativa, Federico Hanne. Auto percibido consultor, y número dos para tomar decisiones en el ministerio con tal vez los problemas más explosivos de la provincia, se sentó junto a su esposa.
Después del oficio religioso, los funcionarios caminaron hasta el Cabildo para la revista de tropas y el saludo a la Agrupación “25 de Mayo”.
¿Desinterés, desconexión o desorden interno? Fiore, sin querer queriendo, terminó siendo la síntesis perfecta de toda la bochornosa mañana. “Lo estuvimos esperando hasta último momento”, lanzó para justificar a su jefe. Sonó a que nadie sabía qué hacer y ella estaba poniendo la cara.


