Cada vez que Juan Manuel Urtubey vuelve a asomar la cabeza en la política salteña, el gobernador parece abrir el mismo cajón, sacar el mismo expediente, desempolvar el mismo discurso y repetir el mismo libreto, aunque nunca avance una investigación judicial al respecto.
Esta semana no fue la excepción. En medios de tironeos con Urtubey por el PJ local,, Gustavo Sáenz, con una sonrisa, lanzó una frase que rápidamente recorrió los medios: «Capaz vino a pagar».
La ironía apuntó otra vez a los 640 millones de dólares del Fondo de Reparación Histórica, un expediente que lleva años apareciendo y desapareciendo con una sincronización casi perfecta: cuando reaparece Urtubey, reaparece el Fondo.
Lo curioso es que el gobernador viene utilizando exactamente el mismo libreto desde que era candidato. En aquellos días hablaba de una herencia escandalosa, denunciaba obras que, según sostenía, no existían, aseguraba que «se enriquecieron y se llevaron la plata» y prometía revisar hasta el último papel. Incluso llegó a afirmar que antes de pagar una deuda por obras que no se hicieron prefería destinar ese dinero a la gente. El mensaje era inequívoco: parecía que apenas llegara al Grand Bourg comenzaría una investigación capaz de sacudir a toda la administración anterior.
Pero pasaron los años, llegaron las auditorías, los informes, las conferencias y las declaraciones, mientras las consecuencias que anticipaba aquel discurso nunca terminaron de materializarse. No aparecieron causas judiciales de la magnitud que hacían prever semejantes acusaciones, no hubo responsables políticos desfilando por los tribunales y, mientras tanto, la Provincia siguió pagando los compromisos asumidos.
No solo eso, incorporó a una buena parte del personal político del ex mandatario: Juan Pablo Rodriguez, Cristina Fiore, Dib Ashur, para mencionar algunos. Por eso resulta inevitable advertir un patrón político. El Fondo de Reparación Histórica permanece largos períodos fuera de la agenda, pero cada vez que se acerca una elección, el expediente recupera protagonismo y el gobernador vuelva a recordarle a los salteños aquella pesada herencia.
Si hace seis años el gobernador estaba convencido de que había obras inexistentes y que algunos «se enriquecieron y se llevaron la plata», ¿por qué esas afirmaciones no terminaron traducidas en procesos judiciales acordes con la gravedad de las denuncias?


