Mientras Salta suma cinco femicidios y un femicidio vinculado, la agenda de una de las funcionarias responsables del area resulta una ofensa.
Recientemente subió un video a sus redes donde se la ve irse de viaje. «Vamos a hacer una pequeña parada culinaria», dice Julia (no Julieta como se hace decir) Valencia Donat frente a la cámara, camino a una reunión.
Hasta hace poco, Valencia Donat recorría otro libreto. Era candidata del Partido Conservador Popular, hablaba de lo mal que estaba todo y marcaba distancia del oficialismo. Hoy forma parte de la estructura del mismo Gobierno que cuestionaba. La transición fue más rápida que un cambio de filtro en redes.
El panquequismo no es una rareza. En la política salteña ocurre con frecuencia. Lo que llama la atención es el contraste entre el discurso de campaña y el rol actual. La crítica quedó archivada. El cargo llegó después y ahora da pena con lo que elige mostrar.
En paralelo, el Ministerio Público confirmó cinco femicidios y un femicidio vinculado en la provincia. La violencia contra las mujeres volvió a ocupar el centro de la escena. La expectativa pasa por conocer medidas, políticas o anuncios frente a esa realidad.
En sus redes, en cambio, aparece otra cosa: aeropuerto, viajes, reunión de aquí, reunión de allá, comida y sonrisas frente a cámara. Cada funcionario elige qué mostrar. También, inevitablemente, deja ver qué decide hacer para justificar su lugar.


