En los últimos años se incorporó fuerte la idea de que la política salteña esta dominada por un puñado de hombres que pasan de un cargo a otro sin escalas por la actividad privada, lo cual tiene sobradas pruebas de muestra.
Con el tiempo los hombres rancios del sistema entendieron que había que actualizarse, no necesariamente cambiar, simplemente, actualizarse.
Y ahí apareció una nueva generación de dirigentes que permitió darle un aire más moderno a estructuras que seguían funcionando de la misma manera. Una de las expresiones más visibles de ese fenómeno es Malvina Gareca, autopercibida progesista defensora de la mujer pero conviviendo con buena parte de la estructura machista que gobierna la provincia desde hace años.
Ricardo Villada, el mejor exponente del machismo saencista, entendió antes que muchos que los viejos esquemas políticos necesitaban nuevos rostros. No porque el poder estuviera dispuesto a ceder espacios, sino porque necesitaba ampliar su base de representación.
Si durante años la política fue cuestionada por ser un espacio dominado por hombres, la solución consistía en incorporar mujeres, la novedad es que muchas veces se incorporaron mujeres al mismo sistema, no necesariamente para transformarlo sino como figuritas de decoracion y así sumo una larga lista de pseudo secretarias.
Una de las principales figuras cooptadas fue Itatí Carrique que se fue cansada de la secretaria de la Mujer, tras darse cuenta que le convenia trabajar con M Day, a soportar los caprichos primitivos de Villada. Eso abrió una vacante en la Secretaría de las Mujeres y Diversidades, que fue ocupada por una ex candidata del Partido Conservador Popular, quien las últimas elecciones cosechó un desempeño electoral para nada destacado, pero que a la lagra le retibuyo tamaño cargo.
En otras actividades, los malos resultados suelen generar replanteos. En la política provincial, muchas veces generan designaciones. La entonces secretaria abandonó el cargo en medio de fuertes diferencias internas y luego de atravesar una gestión marcada por cuestionamientos de y tensiones dentro del propio oficialismo.
Durante años se cuestionó a los dirigentes varones que construyeron carreras enteras dentro del Estado, pasando de un cargo a otro sin escalas por el sector privado.
La igualdad parece haber llegado también a ese terreno. Monica Juarez fue logicamente parte del encuentro, tal vez otra muestra perfecta de las dirigentes con una notable capacidad para mantenerse dentro de la órbita estatal independientemente de los resultados electorales, los cambios de gabinete o las crisis políticas.


