En Rosario de la Frontera, el apellido Marinaro está relacionado con un negocio tan rentable como difícil de controlar: la noche.
Bares, boliches, alcohol y todo lo que gira alrededor forman parte del territorio donde se mueve Adolfo Benito Marinaro Rodo, padre de la diputada saencista Marianela Marinaro.
La noche tiene sus propias reglas. Un boliche vende entradas, pero también genera contactos, los cuales son tan importantes como los tickets que vende la barra. En ese ambiente los vínculos e influencia son indispensables.
Razón por la cual es inevitable para que funcione el negocio estar cerca de quienes toman decisiones.
Marianela, una de sus hijas, de jovencita, apenas juntando oraciones aisladas, dio el salto al concejo deliberante confirmando que la política es una extensión natural de ese mundo.
La frontera entre una actividad y la otra, en efecto, comenzó a desdibujarse. Ya con «Lela» como concejal, no fueron pocos quienes señalaron que, gracias a su lugar, sus negocios comenzaron a funcionar con privilegios que otros comerciantes no tenían: controles flexibles, ingreso de menores y venta de alcohol, son parte de los comentarios que sobran en la zona.
Ñoqui
El diputado Gustavo Orozco, quien si algo conoce son las acusaciones sobre negocios sucios por haber sido jefe de la Brigada, apuntó fuertemente contra la forma de ganarse la vida de los Marinaro.
Además de salpicarlo con el narcotrafico, mencionó que Adolfo Marinaro Rodo —hermano del ultra urtubeicista y marido de la secretaria de prensa de la actual ministra de Educación— ocupa funciones en el Hospital Melchora Figueroa de Cornejo y a la vez en la Legislatura como secretario de su propia hija.
Su socio político
En la actualidad, la cercanía política con Kuldeep Singh, un peso pesado del sur provincial, es conocida por todos.
Durante la campaña, siempre según la versión del dipu-expolicia, Singh ofreció a uno de sus hombres más fieles para acompañar a la lista: Luis Fernando Saha Dietrich, quien estuvo presente en distintos momentos junto a los Marinaro. Tiempo después, Saha Dietrich fue condenado por tenencia de drogas con fines de comercialización.
Orozco también mencionó a José Alfredo Troichuque, conocido como «Xuxa», a quien señaló como presunto integrante del entorno de la familia Marinaro. Su nombre apareció en una causa que tomó dimensión nacional tras el secuestro de 66,7 kilos de cocaína ocultos en un vehículo que circulaba por la Ruta Nacional 34 y en el que viajaban una médica de Gendarmería y una cosmetóloga.
Según la investigación de la Justicia Federal, ambas mujeres quedaron detenidas con prisión preventiva por transporte de estupefacientes. Troichuque fue imputado por tentativa de homicidio y por su presunta participación en una organización vinculada al narcotráfico. La acusación sostiene que habría intentado quedarse con la carga de cocaína, en una maniobra conocida en el ambiente delictivo como «mexicaneada», que incluyó una persecución y disparos.
Sobre ese episodio, Orozco afirmó: «Xuxa es uno de los tipos que, en la elección pasada, una noche antes de las elecciones en el barrio Abdala, acompañaba la campaña de los Marinaro».
En el sur provincial, como quedó a la vista, algunos aprendieron que la noche puede ser un negocio, pero también una plataforma. Primero se consiguen clientes, después contactos y finalmente cargos.


