El coordinador de Gobierno, Nicolás Demitropulos, fue denunciado en la Oficina de Violencia Familiar y de Género por una trabajadora estatal que lo acusa de hostigamiento laboral, persecución, amenazas, manipulación de haberes y presiones de tinte sexual.
La presentación, radicada formalmente ante la OVFG, describe un cuadro estremecedor de aprietes, humillaciones y abuso de poder.
Según consta en la denuncia, la denunciante —empleada de planta permanente desde hace 17 años— aseguró que todo comenzó cuando intentó reincorporarse a sus funciones tras finalizar una afectación en el Senado. Allí, empezó a recibir mensajes permanentes de parte del funcionario.
La mujer relata que el hostigamiento no quedó solo en mensajes. También denunció que comenzaron a retenerle el sueldo, desconocerle certificados médicos y bloquearle tareas dentro de la administración pública.
“Me dijeron que ordenó retener mi sueldo y que iba a seguir personalmente mi situación hasta mi despido”, declaró.
En otro tramo de la denuncia, aseguró que incluso se burlaron de sus problemas de salud mental y de su situación personal.
“No tenés a nadie, ¿quién te va a creer?, ¿quién te va a apoyar en esto?”, afirma que le dijeron durante una reunión con otros funcionarios.
La presentación además sostiene que, mientras atravesaba tratamiento médico y psiquiátrico, continuaron las presiones para que dejara de insistir con carpetas médicas y pedidos administrativos.
“Deje de insistir con trabajar, que renuncie sin goce de haberes”, habría sido otra de las frases que recibió.
Uno de los puntos más delicados aparece hacia el final de la denuncia. Allí, la mujer asegura que una persona cercana al funcionario le transmitió que el conflicto “no iba a terminar bien” hasta que aceptara reunirse con él.
“Le pregunté qué es lo que tenía que hacer porque yo no daba más, y me respondió: ‘aceptar encontrarte con él’, refiriéndose a un encuentro sexual”, declaró.
La denunciante también afirmó que le hicieron llegar mensajes intimidatorios vinculados al poder político y judicial que tendría Demitropulos.
“Me mandó a decir que él es prácticamente el gobernador. Que no se me ocurra denunciarlo porque ningún fiscal irá en su contra. Que maneja la Justicia y todo el poder judicial”, expresó en su presentación.
Además, aseguró que hubo intentos de perjudicarla profesionalmente fuera del ámbito estatal, incluyendo llamados a clientes particulares para desacreditarla y pedidos para que abandonara causas judiciales.
“Empezó a mandarme mensajes todos los días hostigandome”, declaró y asegura además que sufrió una descompensación cardíaca producto de la presión y que el hostigamiento continuó incluso durante licencias psiquiátricas.
Pero uno de los párrafos más graves aparece hacia el final de la presentación judicial. Allí la denunciante asegura que personas del entorno del funcionario le transmitieron un mensaje inquietante. “Me dijeron que tenía que aceptar encontrarme con él, refiriéndose a un encuentro sexual”, sostuvo.
El expediente también incluye acusaciones sobre presuntas presiones indirectas, llamados de terceros y advertencias para que abandone causas judiciales vinculadas a figuras políticas cercanas al poder.
Mientras el Gobierno provincial mantiene silencio, la denuncia empezó a circular con fuerza dentro de la administración pública, donde el nombre de Demitropulos aparece desde hace años asociado al manejo interno del poder, los aprietes administrativos y las operaciones silenciosas dentro del Estado.


