Todavía no arrancó la campaña formalmente, pero Mónica Juárez ya está buscando resaltar. Mientras su jefe hace como que todavía faltar mucho para 2027, la diputada en una entrevista televisiva ya repartió candidaturas y armó una fórmula.
En un programa cuya «agenda abierta» es digitada desde arriba, primero dijo que ve a Gustavo Sáenz para un tercer mandato. Después se entusiasmó y tiró el nombre de Ricardo Villada como vicegobernador.
“Me encantaría que sea Ricardo Villada vicegobernador”, dijo. ¿Por qué? Porque, según la ex conductora televisiva, porque «oxigenaría un montón”.
Pero Mónica, como buen caballo desbocao, también soltó que Villada estaria- por ahora- con la responsabilidad de manejar el armado electoral de Sáenz.
Con su soberbia supina, hizo cuentas electorales. Según su lectura, hay gente que antes de votar a Emilia Orozco podría votar a Sáenz. La campaña recién está verde, sin embargo, ella ya está contando votos .
En 2023, durante la campaña de “Primero los Salteños”, su despacho oficial de calle Alvarado 621 quedó en el centro de la polémica por ser lugar de acopio de bolsones alimentarios enviados por Desarrollo Social para ser repartidos durante la campaña.
También quedó en el recuerdo por el Día de la Empanada, otra de esas fechas memorables que nos legó hasta el momento su honroso paso por la vida parlamentaria salteña y ahora, en plena precampaña informal, aparece con un proyecto ingresado a la cámara baja para hacer tests psicológicos a los funcionarios públicos.
Si vamos a empezar a evaluar la salud mental de la política salteña, quizás haya que arrancar por quienes ya están pensando en candidaturas cuando tienen una provincia detonada por el plano dónde se lo mire.
Mónica ya está en modo campaña. Ella es intensa, no se toma con calma la busqueda de algún cargo que le importa dejar para siempre la agotadora tarea de ganarse honestamente la vida.


