En la causa que investiga la muerte de Lautaro Ramasco, ocurrida el 9 de diciembre del año pasado, cuando el joven circulaba en su Peugeot 208 por avenida Tavella, la hipótesis oficial señala que una pelea aislada entre dos trapitos produjo la muerte. En rigor: sostiene que una piedra lanzada impacto contra el automóvil y provocó la lesión fatal. El fiscal a cargo es Santiago López Soto y ya pidió la elevación a juicio.
Para la familia de Lautaro nada cierra. La abogada Sandra Dommene explicó, después de presentada la acusación comenzaron a aparecer elementos que nunca habían sido incorporados oportunamente y que podrían modificar aspectos centrales de la investigación.
Por ejemplo sostiene que existen registros fotográficos y pericias que muestran un orificio en el vidrio incompatible con el paso de una piedra. Según la interpretación de la abogada, podría tratarse del impacto de un bulón o incluso de un proyectil.
«Yo no estoy diciendo que Vaccarella sea el autor del homicidio. Lo que digo es que hay una cantidad enorme de indicios, denuncias y conductas que merecían ser investigadas con mucha más profundidad», afirmó la letrada.
La familia de Lautaro sostiene desde hace meses que existía un conflicto previo entre ambos. Según denunciaron, Vaccarella hostigaba a Ramasco por una relación sentimental con su ex esposa. De hecho según su telefono estuvo merodeando la zona el día de la muerte.
Entre las pruebas incorporadas aparecen mensajes intimidatorios atribuidos al periodista. Frases como «Ahora abstenete a las consecuencias» o «Ya te dije lo que te va a pasar» forman parte del material que la familia viene señalando desde el inicio de la investigación.
La abogada también recordó que el periodista enfrenta otras imputaciones relacionadas con violencia de género y aseguró que en esos expedientes tampoco observó el mismo rigor que suele aplicarse en causas similares.
«Por mucho menos hay personas que quedan detenidas o son sometidas a medidas mucho más severas», remarcó.
Las sospechas de trato diferencial no terminan allí. La querella denunció además la desaparición de documentación original en distintas fiscalías y un manejo errático de expedientes que fueron pasando de una oficina a otra sin respuestas claras.
«Hay fiscalías que se pasan responsabilidades entre sí y nadie explica qué pasó con documentación original que desapareció», afirmó.
Mientras la Fiscalía considera que el caso está prácticamente resuelto y listo para llegar a juicio, incluso la inefable Ada Zunino dijo que ella consideraba que no tenía nada que ver Vaccarella, la familia de Lautaro insiste en que todavía quedan demasiadas preguntas abiertas.
Amenazas previas, pruebas que aparecieron tarde, documentos desaparecidos en un caso que golpea de lleno a un personaje conocido en los medios, vinculado desde hace años a los sectores más visibles del poder político y empresarial salteño, no son casuales.
Por Susana Del Frari